Todos los días comenzamos nuestro día con una sesión de Mindfulness que repetimos en diferentes ocasiones a lo largo de nuestra jornada escolar.
Una de las razones de practicar mindfulness con los niños es enseñarles habilidades para desarrollar la conciencia de sus experiencias internas y externas, que aprendan a reconocer sus pensamientos y emociones, así como su impacto en el cuerpo, de manera que puedan controlar mejor sus impulsos, desarrollen su inteligencia emocional y alcancen un mayor bienestar. Para llevarlo a cabo debemos adoptar una postura de relajación y observar lo que pasa a nuestro alrededor en nuestra mente.
El objetivo que perseguimos con estas sesiones es dotarles de recursos para regular sus emociones y reducir el estrés, permitiéndoles así poder establecer relaciones saludables. La práctica diaria les permite conocerse mejor y desarrollando así la capacidad para trabajar la atención.

